Estudiantes de Mendoza y distintas provincias participaron de una jornada que combinó programación, electrónica, creatividad y competencia. Con cinco disciplinas, el torneo volvió a mostrar el crecimiento de la robótica educativa y el lugar que la provincia ocupa como uno de los principales puntos de encuentro de esta disciplina en el país.
La Nave Cultural fue escenario de una nueva edición de PROBOTAE Robotic Challenge, una competencia que reunió a estudiantes de distintos puntos del país para poner a prueba robots diseñados, construidos y programados por ellos mismos.
La jornada combinó tecnología, aprendizaje y trabajo en equipo, con desafíos que incluyeron fútbol, sumo, minisumo, laberinto y seguidor de línea. Contó con la organización por la Fundación Tomás Alva Edison, Probot School y la Liga Nacional de Robótica (LNR), el encuentro convocó a participantes, familias y público general.
Llegaron competidores de San Rafael, San Luis, San Juan, La Pampa, Paraná y Bahía Blanca, entre otras localidades, que compartieron una jornada de competencia e intercambio de conocimientos.

De construir un robot a ponerlo a prueba
Detrás de cada máquina hubo un proceso que comenzó mucho antes de la competencia: diseño, construcción, programación, pruebas y resolución de problemas. Los equipos tuvieron que preparar sus robots para responder a diferentes desafíos y, durante el torneo, resolver sobre la marcha los inconvenientes técnicos que podían aparecer.
Una de las categorías fue seguidor de línea, en la que los robots deben recorrer un circuito siguiendo un trazado determinado, en una dinámica que remite a una pequeña carrera de Fórmula 1. También hubo partidos de fútbol protagonizados por robots, combates de sumo y minisumo y desafíos de laberinto, poniendo en juego distintas capacidades de programación, precisión y estrategia.
La propuesta muestra cómo la robótica puede convertirse en una herramienta concreta para aprender tecnología desde la práctica. Los estudiantes no solo aplican conocimientos de electrónica y programación, sino que también desarrollan creatividad, pensamiento lógico, capacidad para resolver problemas, perseverancia y trabajo colaborativo.
En ese proceso, el acompañamiento de mentores y el intercambio entre los propios participantes ocupan un lugar central. Los chicos trabajan con sus herramientas, reciben orientación para superar las dificultades y comparten soluciones con otros equipos, incluso entre quienes minutos después deben enfrentarse en una competencia.

Mendoza, punto de encuentro para la robótica
La realización de una nueva edición de PROBOTAE vuelve a poner a Mendoza en el mapa nacional de la robótica educativa, al recibir a estudiantes y equipos provenientes de diferentes provincias. La competencia se suma a una agenda de actividades que acercan la programación, la electrónica y la automatización a niños y jóvenes y que contribuyen a fortalecer una comunidad vinculada con la tecnología.
La experiencia también trasciende la competencia. Para las familias, estos encuentros representan una oportunidad para que los chicos desarrollen nuevas habilidades, conozcan a otros estudiantes con intereses similares y aprendan a enfrentar los errores como parte del proceso.
La jornada dejó así una postal en la que robots de fútbol, circuitos de velocidad, laberintos y combates de sumo se convirtieron en herramientas para aprender tecnología haciendo.
En Mendoza, PROBOTAE volvió a reunir a jóvenes talentos de distintos puntos del país y a mostrar que la robótica puede ser, al mismo tiempo, una disciplina de competencia, un espacio educativo y una puerta de entrada al mundo de la innovación.















