La inteligencia artificial ya forma parte de sus procesos cotidianos para mejorar la productividad y optimiza tareas. Un relevamiento nacional expone los avances, desafíos y estrategias pendientes en el sector para consolidar su adopción.
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta exclusiva de las grandes compañías y comenzó a ganar terreno entre las pequeñas y medianas empresas argentinas. En un escenario marcado por la aceleración tecnológica, cada vez más pymes incorporan soluciones basadas en IA para automatizar procesos, mejorar la eficiencia operativa y fortalecer su competitividad.
Un reciente estudio elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, el Centro para la Evaluación de Políticas basadas en Evidencia (CEPE), Fundar, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Observatorio Pyme revela que el 41,6% de las empresas relevadas ya utiliza alguna herramienta de inteligencia artificial. Incluso al excluir al sector tecnológico, la adopción alcanza al 36,4% de las firmas consultadas.
Los resultados muestran impactos concretos en el funcionamiento de las organizaciones. El 16,8% de las empresas aseguró haber mejorado su productividad gracias a estas tecnologías, mientras que el 11,6% destacó avances en innovación. También se registraron beneficios vinculados a la reducción de costos y una mayor satisfacción de los clientes.

Las expectativas para los próximos años son aún más optimistas. El 77% de las pymes considera que la inteligencia artificial contribuirá a incrementar su productividad, mientras que el 64,4% espera reducir gastos operativos y el 46,9% proyecta un crecimiento de sus ingresos.
Cuáles son los desafíos pendientes
Sin embargo, el informe también identifica desafíos pendientes. La capacitación aparece como uno de los principales. Casi la mitad de las empresas afirmó haber realizado entrenamientos relacionados con IA, aunque la mayoría estuvo dirigida a áreas técnicas específicas.
Otro aspecto relevante es la escasa planificación de las inversiones. El 78,3% de las compañías financia estas herramientas dentro de presupuestos generales y apenas el 7,5% cuenta con partidas exclusivas para proyectos de inteligencia artificial, una situación que limita el desarrollo de estrategias de largo plazo y la medición de resultados.















