El organismo dispuso aumentar el plazo para personas humanas o físicas de la economía del conocimiento (freelancers) que ingresen sus dólares al país, aliviando la carga burocrática y costos asociados para estos trámites.
El Banco Central de la República Argentina, entidad pública autónoma que se encarga de la política monetaria, financiera, cambiaria y de promover la estabilidad del sistema financiero de nuestro país, dispuso mediante la Comunicación A 8116, oficializar el incremento del plazo de los 5 días hábiles vigentes a los 20 días hábiles para que los freelancers ingresen el pago, de sus honorarios o servicios, en moneda extranjera al país, aliviando la carga burocrática y los costos asociados a esos trámites.
Con esta nueva medida, la Institución responsable de regular la oferta de dinero, controlar la inflación y mantener la estabilidad del valor del peso argentino, busca liberar la carga operativa de pequeños exportadores y aliviar los costos de cobrar en el exterior, lo que se considera una especie de “flexibilización parcial del cepo al dólar para quienes exportan servicios”.
Las plataformas de pagos internacionales mantienen un costo fijo por operación, por lo que contar con un mayor plazo para ingresar los dólares beneficia a la mayoría de los profesionales del sector, permitiéndoles unificar montos y reducir el impacto de esos fees (honorarios o tasas).
El organismo, en julio del corriente año, ya había decidido aminorar el cepo para este grupo de personas, duplicando de U$S 12.000 a U$S 24.000 anuales el monto que se puede ingresar sin necesidad de ser liquidado en el mercado de cambios oficial; ahora, libera la carga operativa de estos pequeños exportadores y también alivia los costos de cobrar en el exterior.

La medida, que surge de un intercambio de publicaciones entre un usuario de X y el Ministro de EconomíaLuis Caputo, hace referencia a que, tras “…subir el cupo a U$S 24.000, muchos freelancers que realizan trabajos pequeños para diversos clientes o esporádicos se ven obligados a ingresar el dinero a los 5 días hábiles de cada cobro, por más pequeño que sea, con el consiguiente gasto transaccional”, recibiendo una respuesta de la Secretaría de Comercio, que indicó que se estaba trabajando en el tema.
Es clara y contundente la posición de las empresas del sector de la economía del conocimiento al respecto, reconociendo que el cepo cambiario actúa como una de las principales trabas para aumentar las exportaciones. La mayoría de los profesionales elige operar en el segmento informal para no perder poder adquisitivo en los trabajos que cobran debido a la brecha.
A principios de 2023, los servicios profesionales en Argentina mostraban un incremento anual en las exportaciones del 9,2%, con los rubros contables, jurídicos y administrativos a la cabeza. La Provincia de Mendoza exporta más de U$S 150 millones al año en Servicios Basados en el Conocimiento (SBS), lo que demuestra la potencialidad del sector no solo para acompañar y hacer más competitiva la diversificada matriz productiva provincial, sino también para reflejar las constantes inversiones que tanto el gobierno provincial como las empresas locales realizan en Mendoza.
La Comunicación A 8116 del Banco Central de la República Argentina beneficia a los freelancers y prestadores de servicios que trabajan para el exterior de varias maneras: amplía plazos, facilita transacciones y reduce restricciones, incentivando el trabajo con el exterior y disminuyendo limitaciones burocráticas, mejorando así las condiciones de muchos profesionales que buscan diversificar sus fuentes de ingresos al incursionar en mercados internacionales. Cabe recordar que el cepo al dólar en Argentina fue implementado en 2011, generando impactos en la economía del país tales como controles cambiarios, restricciones de acceso a divisas extranjeras, surgimiento de mercados paralelos, crecimiento de índices inflacionarios y ciudadanos que refugian sus ahorros en monedas extranjeras, lo que disminuye la inversión local y un constante aumento de la fuga de capitales, severas consecuencias para exportadores e importadores, llevando a que una combinación de alta inflación, restricciones cambiarias y un ambiente económico incierto genere tensiones sociales y políticas, afectando la calidad de vida de los ciudadanos.